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Fotos cortesía de SGIRyPC |
*El exceso de velocidad fue el factor detonante en el que por poco pierden la vida 5 personas, de haber caído al vacío
*No hay comunicado oficial del peritaje de tal accidente
/VERÓNICA CASTREJÓN ROMÁN
Acapulco; Guerrero, a 01 de abril de 2025.- El coordinador Regional de la Secretaría de Gestión Integral de Riesgos y Protección Civil (SGIRyPC), Lorenzo Rosas, corroboró que el accidente en el que un taxi amarillo quedó colgado del murete de contención que bordea la Escénica, fue provocado por el exceso de velocidad con la que manejaba el conductor de una camioneta Suburban blanca.
El funcionario, que tiene su base en la zona Diamante, informó que él y 8 brigadistas atendieron la emergencia en la que resultaron involucradas 6 personas: cuatro pasajeros del taxi amarillo número 4199 y su chofer, así como el conductor de la camioneta, responsable del siniestro.
El chofer del taxi amarillo, Juan “N” de 38 años, y la gente que llevaba a bordo ya habían sido rescatados por transeúntes, toda vez que el vehículo no se fue al vacío, gracias al murete de contención que circunda la avenida Escénica.
El accidente se registró en la Escénica a la altura de Brisas del Marqués, al filo de las 11 y media de la mañana del pasado lunes, cuando el conductor de la camioneta blanca rebasó de cerca a un automóvil gris y le dio un rozón. Al golpe, el imprudente intentó huir e incrementó su velocidad por lo que, a unos 500 metros, relató Lorenzo Rosas, chocó por alcance a un taxi amarillo, que, lo mismo que él, circulaba en dirección a la Base Naval.
Con el impacto, el taxi voló un metro fuera de la cinta asfáltica, lo que lo llevó a caer sobre la pequeña barda de protección que rodea la Escénica, y quedó colgado mitad hacia la carretera y la otra mitad hacia la profundidad del barranco, lo que ocasionó que Juan “N” sufriera una crisis nerviosa, mientras que sus pasajeros, dos hombres y una mujer, prefirieron irse del lugar de inmediato, pues resultaron con lesiones menores, mientras que la otra pasajera, una joven de 19 años fue trasladada al Hospital Pacífico con múltiples golpes.
El coordinador Regional de la SGIRyPC, Lorenzo Rosas, continuó con su relato: Al impactarse contra el taxi, el chofer de la Suburban, José “N”, perdió el control de su vehículo y se estampó contra el cerro, con tal fuerza, que del talud se desprendió una roca como de 80 por 70 centímetros de tamaño; la camioneta perdió una llanta y se volcó. José “N” resultó policontundido y fue llevado en ambulancia, en calidad de detenido, por personal de Tránsito Estatal, al hospital del Pacífico.
El mismo lunes, Tránsito Estatal emitió un comunicado en el que no mencionó el accidente y se limitó a informar que habían iniciado una Operación Carrusel para brindar seguridad a quienes circulaban por la Escénica. A las 9 y media de la noche del martes, no había informado nada acerca del peritaje realizado en el lugar del accidente.
La avenida escénica es una de las vías más transitadas de Acapulco, conecta al Acapulco Diamante con el Acapulco Dorado y fue embestida gravemente por el huracán Otis que deslavó el cerro por el que atraviesa y provocó hundimientos y socavones en la carretera. Posteriormente intensos incendios la afectaron nuevamente y después, el huracán John, anegó la tierra del montículo, de tal suerte, que, ante el grave daño, dependencias federales y estatales se dieron a la tarea de llevar a cabo un programa de supervisión, estabilización de laderas del cerro, y rehabilitación de la cinta asfáltica.
En agosto del año pasado, el coordinador de Movilidad y Transporte, Daniel Moya Fosado, informó que se llevaba un registro de entre 20 y 30 accidentes mensuales en esa avenida, la mayoría por el manejo a exceso de velocidad. Ese mismo mes, la gobernadora, Evelyn Salgado Pineda dio el banderazo al inicio de rehabilitación de la Escénica con una inversión de 8 mil millones de pesos.
Hoy, sostiene el secretario de Gestión Integral de Riesgos y Protección Civil, Roberto Arroyo Matus, circular por la Escénica representa correr los mismos riesgos que circular por cualquier carretera, en las que el riesgo es permanente, por lo que no queda más que transitarla con precaución.
El límite máximo de velocidad permitido en esa vía turística es de 50 kilómetros por hora, pero no hay quien vigile el cumplimiento de tal disposición.